Muy, muy tarde. En la serie Como conocí a vuestra madre, de la que me declaro fan en sus horas buenas y de la que en sus no tan buenas me vuelvo un poco contraria, en un capítulo decían algo así como ''nada bueno sucede después de las 2:00 de la mañana''.
Pues en mi caso, en esas horas me suceden grandes momentos de revelación personal. Cuando me viene la inspiración; también vienen con más fuerza los momentos de desesperanza. Será por eso que los guionistas de la serie decidieron sacar esa especie de refrán de nueva cuña (esos que, hoy por hoy, proceden todos de la TV*). Yo no sé si adherirme a él. Me siento con respecto a esta afirmación como me siento frente al refrán de ''más vale pájaro en mano...''. Siempre he pensado que había algo de engaño en eso de los pájaros. Nunca puedes tenerlos demasiado tiempo entre las manos, a no ser que estén muertos.
En fin, la historia es que me hallo en medio de exámenes, que tendré que afrontar en italiano, que serán orales, que versan sobre una materia que odio**. La cosa es que durante esta época (que en mi reciente vida va de mayo a septiembre) mi horario cambia, se estira, mis días se alargan, se acortan, se solapan unos con otros, desaparecen en una unidad confusa, vacía, de un color apagado y triste. Esos días son los que más deseo que vuelen. No me importaría ahora mismo cambiarlos de una vez y por todas, tirar este tiempo a la basura. Así de inmadura me siento con respecto a estos estúpidos exámenes de carrera.
Pues bien, esta noche he decidido hacer algo con esos días. Estoy escuchando a Coldplay, largo tiempo olvidado. Y pienso en mis sueños. Algunos los he escrito en un papel. He decidido hacer este tipo de cosas porque no sé cuánto tiempo me durará el estado de ensueño. Estoy un poco despersonalizada últimamente. Este mundo es extraño. Estudio para asegurarme un futuro que no tiene nada de seguro. Ni para mí ni para nadie. Al menos yo lo tengo claro.
Ahora que todo me parece imposible, inerte, insípido, infructuoso. In, esa palabra-partícula que tanto usan las revistas de moda. En este tiempo tan ''in'', me dejo soñar un poco más de la cuenta. Dejarme llevar por mis pensamientos fantasiosos (parte cansancio, parte fruto de esta hora boreal) no es algo tan malo. De hecho, soñando despierta es cuando me siento más viva. El día que realmente comience a vivir mi vida será cuando empiece a cumplirlos.
* Otro día volveré sobre el refranero moderno televisivo-popular. Es un tema que me fascina.
** Estudio Derecho y realmente, he llegado a los últimos años de carrera un poco como una zombie. Ya sólo me queda acabarla para que no hayan sido en vano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Pues tú dirás...