viernes, 12 de agosto de 2011
Extremoduro
Quién le iba a decir a esta niña de colegio de monjas, que en las últimas de su carrera universitaria, estando de Erasmus en Roma, el descubrimiento cultural más bizarro que haría fuese Extremoduro. Pues sí. Después de causarme una risilla floja un verso de 'La vereda de la puerta de atrás' cantado por mi amiga (porque por mucho que sea una machorra, picha no tiene), me siento a escucharlos. Y a esta fan de música triste y lenta (en palabras de esa de la picha) se le ponen los pelos de punta. Si al final resultará que me estoy desevangelizando. Bien por mí.
jueves, 11 de agosto de 2011
Y dale que dale, toma que toma!
Series. Desde que me he vuelto sociófoba, vista la gente, éstas me dan el consuelo que mis mejores amigas, por la lejanía, no pueden darme. Risas, chistes, malos y buenos momentos. Es decir, que:
- o me estoy volviendo hikikomori,
- o me estoy volviendo friki.
Tampoco veo mucha diferencia entre ambas opciones. Quizá que el primero tiene más sociofobia que el primero, pero ambos términos se implican un poco entre sí.
Acabáronse para mí las series: Friends, Lost, Big Bang Theory, Padre de Familia, Simpsons (desde el cambio de doblaje español no los aguanto), Alias, Buffy Cazavampiros, Embrujadas, Fraggle Rock, Doraemon, El Internado, La Señora (que no se diga que no veo productos patrios), Cosas de casa, Upa Dance, Betty la fea (la colombiana), Pasión de Gavilanes, Amar en tiempos revueltos (aunque nada más que al principio, lo de ahora pide a gritos la eutanasia), Ally Mc Beal, Anatomía de Grey, Queer as Folk, Aquellos maravillosos años, Dawson Crece, Los vigilantes de la playa, El mundo de Beakman (que tenía muchísimas maravillosas series), True Blood, The Walking Dead, Samantha Who?, Cougar Town, Juego de Tronos.
Seguro que me dejo unas cuantas más. Tengo que hacer recopilatorio de las series que he visto, a ver si me resulta más sencillo el auto-psicoanálisis.
En fin, que ya no hay nada que quiera ver. Algunas que no he puesto empecé a verlas y las dejé. Yo no sé cuántas horas de mi vida, puede que lleguen a años, haya empleado viendo estas series. No completísimas, claro está. Pero por eso mismo, y porque me apasiona todo lo que venga en formato vídeo, necesito recopilar. Desempolvar y ordenar. Hoy hablaré de lo último que he visto: Game of Thrones.
Por supuesto la he visto en VO, no me quiero arriesgar a que me cambien nada del paquete original. Los personajes son limpios, con sus más y sus menos, pero creíbles. Tuve el libro ante mis ojos y no vi más que material para un buen guión. En cuanto que te olvidas de lo fantástico, parece un relato medieval. Sólo espero que en la próxima temporada no abusen demasiado del elemento mágico y sigan con los pies en la tierra.
Lo que podía ser un obstáculo o carga para una serie (temática medievo-fantástica, producción americana, capítulos largos), para esta ha resultado una combinación genial. Cierto es que las (no excesivas) escenas de sexo en el límite de lo explícito le restan un poco de elegancia, pero le añaden realismo a la trama y además dan en el clavo ;D Por mi parte esperaba un poco más de pudorcillo (la escena del aprendizaje de las meretrices me la podía haber ahorrado o buscado en internet, en caso de necesidad).
Insignificantes detalles aparte, lo mejor: las luchas de poder, Sean Bean y Peter Dinklage (que ha creado uno de los mejores personajes de series que recuerdo), Daenerys Targaryen (personaje a la que de no ser por belleza, no le llega la actriz Emilia Clarke) y por lo demás, un reparto a la altura, vestuario y escenografía inmejorable. El resto lo hace la estructura de los capítulos, narraciones de historias simultáneas que van convergiendo y entretejiéndose in crescendo en un torbellino fabuloso a medida que aumenta el interés del cautivado espectador, causando que una, en pleno verano, se pregunte cuándo, por fin, llegará el invierno.
- o me estoy volviendo hikikomori,
- o me estoy volviendo friki.
Tampoco veo mucha diferencia entre ambas opciones. Quizá que el primero tiene más sociofobia que el primero, pero ambos términos se implican un poco entre sí.
Acabáronse para mí las series: Friends, Lost, Big Bang Theory, Padre de Familia, Simpsons (desde el cambio de doblaje español no los aguanto), Alias, Buffy Cazavampiros, Embrujadas, Fraggle Rock, Doraemon, El Internado, La Señora (que no se diga que no veo productos patrios), Cosas de casa, Upa Dance, Betty la fea (la colombiana), Pasión de Gavilanes, Amar en tiempos revueltos (aunque nada más que al principio, lo de ahora pide a gritos la eutanasia), Ally Mc Beal, Anatomía de Grey, Queer as Folk, Aquellos maravillosos años, Dawson Crece, Los vigilantes de la playa, El mundo de Beakman (que tenía muchísimas maravillosas series), True Blood, The Walking Dead, Samantha Who?, Cougar Town, Juego de Tronos.
Seguro que me dejo unas cuantas más. Tengo que hacer recopilatorio de las series que he visto, a ver si me resulta más sencillo el auto-psicoanálisis.
En fin, que ya no hay nada que quiera ver. Algunas que no he puesto empecé a verlas y las dejé. Yo no sé cuántas horas de mi vida, puede que lleguen a años, haya empleado viendo estas series. No completísimas, claro está. Pero por eso mismo, y porque me apasiona todo lo que venga en formato vídeo, necesito recopilar. Desempolvar y ordenar. Hoy hablaré de lo último que he visto: Game of Thrones.
Por supuesto la he visto en VO, no me quiero arriesgar a que me cambien nada del paquete original. Los personajes son limpios, con sus más y sus menos, pero creíbles. Tuve el libro ante mis ojos y no vi más que material para un buen guión. En cuanto que te olvidas de lo fantástico, parece un relato medieval. Sólo espero que en la próxima temporada no abusen demasiado del elemento mágico y sigan con los pies en la tierra.
Lo que podía ser un obstáculo o carga para una serie (temática medievo-fantástica, producción americana, capítulos largos), para esta ha resultado una combinación genial. Cierto es que las (no excesivas) escenas de sexo en el límite de lo explícito le restan un poco de elegancia, pero le añaden realismo a la trama y además dan en el clavo ;D Por mi parte esperaba un poco más de pudorcillo (la escena del aprendizaje de las meretrices me la podía haber ahorrado o buscado en internet, en caso de necesidad).
Insignificantes detalles aparte, lo mejor: las luchas de poder, Sean Bean y Peter Dinklage (que ha creado uno de los mejores personajes de series que recuerdo), Daenerys Targaryen (personaje a la que de no ser por belleza, no le llega la actriz Emilia Clarke) y por lo demás, un reparto a la altura, vestuario y escenografía inmejorable. El resto lo hace la estructura de los capítulos, narraciones de historias simultáneas que van convergiendo y entretejiéndose in crescendo en un torbellino fabuloso a medida que aumenta el interés del cautivado espectador, causando que una, en pleno verano, se pregunte cuándo, por fin, llegará el invierno.
Quiero ser vieja
Me encuentro en esa etapa de la vida de toda mujer contemporánea, en la que no encuentro otros artículos en prensa y revistas que no mienten* al cuerpo. Esto no es mucho decir, porque me parece que las únicas que de momento se salen del grupo son las de menos de 13 y las de más de 70. Pero con 23, una empieza a acercarse peligrosamente al objetivo de las empresas Unilever.
Cuando me paro un poco y me miro en el espejo con mi ropa de estar por casa y el moño desarreglao con cierto reconocimiento (eres tu! Fíjate, soy yo**) y sensatez, noto cierta obsesión por ser joven a mi alrededor, con su cenit en la histeria colectiva mal disimulada de la industria de consumo. Desde la nevera al televisor, pasando por la biblioteca pública, cualquier itinerario por mi barrio lleva de fondo el recordatorio. Cuidate(que podamos cobrarte por los traumas que te causamos durante el máximo tiempo). Ese corillo subliminal me llega a veces y oye, como que le da a una la paranoia conspiracionista.
Tengo unos 23 tacos. Con esta expresión viejuna, pureta, pasada de unas cuantas vueltas de rosca, me reafirmo en lo que quiero decir. Conscientemente desprecio este divino tesoro de la juventud, con lo que hoy representa. Quiero, voluntariamente, proclamarme vieja, y cada día un poco más.
En vez de ir a los botellones, beber en bares de música leve y poco ligoteo. En vez de redes sociales, escribir cartas y llamar por teléfono, y maravillarme cuando haga una videollamada de que no se note que estamos tan lejos. En vez de conocer los apellidos, saber los motes y las anécdotas. En vez de recibir un enlace, un reencuentro en un café.
En lugar de bailar en discotecas, quiero un baile agarrao al ritmo de una banda o una orquesta. En lugar de luces de ciudad quiero estrellas. En lugar de la vulgaridad y la sinceridad nunca pedida,la educación y el misterio. En lugar de la imposición, el respeto.
Quiero levantarme y verme arrugada por las risas, algún llanto, golpes y caricias. Que mi piel se manche y se marchite, se me claree y caiga el pelo. Quiero que todo cambie y que por dentro siga siendo esta vieja inconformista de 23 años que, por hoy, se va a dar un respiro para leer con sus gafitas un libro viejo, viejo, pero no por ello menos valioso.
*Este maldito verbo se conjuga casi igual que mentir. Total, cosa de matices.
**Homenaje a APM?.
Cuando me paro un poco y me miro en el espejo con mi ropa de estar por casa y el moño desarreglao con cierto reconocimiento (eres tu! Fíjate, soy yo**) y sensatez, noto cierta obsesión por ser joven a mi alrededor, con su cenit en la histeria colectiva mal disimulada de la industria de consumo. Desde la nevera al televisor, pasando por la biblioteca pública, cualquier itinerario por mi barrio lleva de fondo el recordatorio. Cuidate(que podamos cobrarte por los traumas que te causamos durante el máximo tiempo). Ese corillo subliminal me llega a veces y oye, como que le da a una la paranoia conspiracionista.
Tengo unos 23 tacos. Con esta expresión viejuna, pureta, pasada de unas cuantas vueltas de rosca, me reafirmo en lo que quiero decir. Conscientemente desprecio este divino tesoro de la juventud, con lo que hoy representa. Quiero, voluntariamente, proclamarme vieja, y cada día un poco más.
En vez de ir a los botellones, beber en bares de música leve y poco ligoteo. En vez de redes sociales, escribir cartas y llamar por teléfono, y maravillarme cuando haga una videollamada de que no se note que estamos tan lejos. En vez de conocer los apellidos, saber los motes y las anécdotas. En vez de recibir un enlace, un reencuentro en un café.
En lugar de bailar en discotecas, quiero un baile agarrao al ritmo de una banda o una orquesta. En lugar de luces de ciudad quiero estrellas. En lugar de la vulgaridad y la sinceridad nunca pedida,la educación y el misterio. En lugar de la imposición, el respeto.
Quiero levantarme y verme arrugada por las risas, algún llanto, golpes y caricias. Que mi piel se manche y se marchite, se me claree y caiga el pelo. Quiero que todo cambie y que por dentro siga siendo esta vieja inconformista de 23 años que, por hoy, se va a dar un respiro para leer con sus gafitas un libro viejo, viejo, pero no por ello menos valioso.
*Este maldito verbo se conjuga casi igual que mentir. Total, cosa de matices.
**Homenaje a APM?.
domingo, 12 de junio de 2011
Equis e y griega
Muy, muy tarde. En la serie Como conocí a vuestra madre, de la que me declaro fan en sus horas buenas y de la que en sus no tan buenas me vuelvo un poco contraria, en un capítulo decían algo así como ''nada bueno sucede después de las 2:00 de la mañana''.
Pues en mi caso, en esas horas me suceden grandes momentos de revelación personal. Cuando me viene la inspiración; también vienen con más fuerza los momentos de desesperanza. Será por eso que los guionistas de la serie decidieron sacar esa especie de refrán de nueva cuña (esos que, hoy por hoy, proceden todos de la TV*). Yo no sé si adherirme a él. Me siento con respecto a esta afirmación como me siento frente al refrán de ''más vale pájaro en mano...''. Siempre he pensado que había algo de engaño en eso de los pájaros. Nunca puedes tenerlos demasiado tiempo entre las manos, a no ser que estén muertos.
En fin, la historia es que me hallo en medio de exámenes, que tendré que afrontar en italiano, que serán orales, que versan sobre una materia que odio**. La cosa es que durante esta época (que en mi reciente vida va de mayo a septiembre) mi horario cambia, se estira, mis días se alargan, se acortan, se solapan unos con otros, desaparecen en una unidad confusa, vacía, de un color apagado y triste. Esos días son los que más deseo que vuelen. No me importaría ahora mismo cambiarlos de una vez y por todas, tirar este tiempo a la basura. Así de inmadura me siento con respecto a estos estúpidos exámenes de carrera.
Pues bien, esta noche he decidido hacer algo con esos días. Estoy escuchando a Coldplay, largo tiempo olvidado. Y pienso en mis sueños. Algunos los he escrito en un papel. He decidido hacer este tipo de cosas porque no sé cuánto tiempo me durará el estado de ensueño. Estoy un poco despersonalizada últimamente. Este mundo es extraño. Estudio para asegurarme un futuro que no tiene nada de seguro. Ni para mí ni para nadie. Al menos yo lo tengo claro.
Ahora que todo me parece imposible, inerte, insípido, infructuoso. In, esa palabra-partícula que tanto usan las revistas de moda. En este tiempo tan ''in'', me dejo soñar un poco más de la cuenta. Dejarme llevar por mis pensamientos fantasiosos (parte cansancio, parte fruto de esta hora boreal) no es algo tan malo. De hecho, soñando despierta es cuando me siento más viva. El día que realmente comience a vivir mi vida será cuando empiece a cumplirlos.
* Otro día volveré sobre el refranero moderno televisivo-popular. Es un tema que me fascina.
** Estudio Derecho y realmente, he llegado a los últimos años de carrera un poco como una zombie. Ya sólo me queda acabarla para que no hayan sido en vano.
Pues en mi caso, en esas horas me suceden grandes momentos de revelación personal. Cuando me viene la inspiración; también vienen con más fuerza los momentos de desesperanza. Será por eso que los guionistas de la serie decidieron sacar esa especie de refrán de nueva cuña (esos que, hoy por hoy, proceden todos de la TV*). Yo no sé si adherirme a él. Me siento con respecto a esta afirmación como me siento frente al refrán de ''más vale pájaro en mano...''. Siempre he pensado que había algo de engaño en eso de los pájaros. Nunca puedes tenerlos demasiado tiempo entre las manos, a no ser que estén muertos.
En fin, la historia es que me hallo en medio de exámenes, que tendré que afrontar en italiano, que serán orales, que versan sobre una materia que odio**. La cosa es que durante esta época (que en mi reciente vida va de mayo a septiembre) mi horario cambia, se estira, mis días se alargan, se acortan, se solapan unos con otros, desaparecen en una unidad confusa, vacía, de un color apagado y triste. Esos días son los que más deseo que vuelen. No me importaría ahora mismo cambiarlos de una vez y por todas, tirar este tiempo a la basura. Así de inmadura me siento con respecto a estos estúpidos exámenes de carrera.
Pues bien, esta noche he decidido hacer algo con esos días. Estoy escuchando a Coldplay, largo tiempo olvidado. Y pienso en mis sueños. Algunos los he escrito en un papel. He decidido hacer este tipo de cosas porque no sé cuánto tiempo me durará el estado de ensueño. Estoy un poco despersonalizada últimamente. Este mundo es extraño. Estudio para asegurarme un futuro que no tiene nada de seguro. Ni para mí ni para nadie. Al menos yo lo tengo claro.
Ahora que todo me parece imposible, inerte, insípido, infructuoso. In, esa palabra-partícula que tanto usan las revistas de moda. En este tiempo tan ''in'', me dejo soñar un poco más de la cuenta. Dejarme llevar por mis pensamientos fantasiosos (parte cansancio, parte fruto de esta hora boreal) no es algo tan malo. De hecho, soñando despierta es cuando me siento más viva. El día que realmente comience a vivir mi vida será cuando empiece a cumplirlos.
* Otro día volveré sobre el refranero moderno televisivo-popular. Es un tema que me fascina.
** Estudio Derecho y realmente, he llegado a los últimos años de carrera un poco como una zombie. Ya sólo me queda acabarla para que no hayan sido en vano.
domingo, 30 de enero de 2011
Aquí, en Roma, todo sigue como siempre
Hoy el aburrimiento puede con mis últimas defensas. No estoy por ver series, leer, escribir, bailar como un mono o recortarme las uñas. Fuera hace un frío que encoge el valor de cualquiera, y tampoco hay nada (negocio o antro) abierto ahí fuera, desde hará unas 3 horas. Esto es demasiado europeo para mí. Echo de menos esa maravillosa costumbre de mi tierra de tirarse a la calle sin propósito ni provecho. Patearse esta gran ciudad es cansado y a la vez peligroso. Interminable. Y eso que ahora estoy comenzando a tomarle cariño a esta ciudad, que está hecha un harapo.
Aún así espero que salga el sol más tiempo (las 5 de la tarde es un límite demasiado corto), que sean mis pies los que decidan qué voy a hacer hoy. Porque desde luego, ahora mismo los tengo atados a las patas de la cama por si les da por irse por ahí. Inconscientes..
Bueno, lo mejor que una puede tener es un blog para momentos como este. No hay nadie conectado a ninguna de esas estúpidas redes sociales(juro y perjuro que las odio desde mi más profunda convicción, aunque las frecuente; algún día desapareceré de ellas para siempre). No hay nadie en ningún lado. Puede que en realidad el mundo esté desapareciendo puertas afuera de mi cuarto. Algún filósofo tenía esa idea. Cuando uno no mira, ¿qué seguridad puede tener de la permanencia del universo? ¿Quién te asegura que existe, aunque no estés ahí para comprobarlo? ¿Y a ese alguien, le creerías lo que cuenta?
Escuchar música está siendo un buen antídoto, de momento. Porque si estoy demasiado tiempo aburrida, me da por plantearme mi vida y lo que no es. O peor, lo que no soy yo.
Total, todo sería más sencillo si tuviera un poco de helado a mano...
Aún así espero que salga el sol más tiempo (las 5 de la tarde es un límite demasiado corto), que sean mis pies los que decidan qué voy a hacer hoy. Porque desde luego, ahora mismo los tengo atados a las patas de la cama por si les da por irse por ahí. Inconscientes..
Bueno, lo mejor que una puede tener es un blog para momentos como este. No hay nadie conectado a ninguna de esas estúpidas redes sociales(juro y perjuro que las odio desde mi más profunda convicción, aunque las frecuente; algún día desapareceré de ellas para siempre). No hay nadie en ningún lado. Puede que en realidad el mundo esté desapareciendo puertas afuera de mi cuarto. Algún filósofo tenía esa idea. Cuando uno no mira, ¿qué seguridad puede tener de la permanencia del universo? ¿Quién te asegura que existe, aunque no estés ahí para comprobarlo? ¿Y a ese alguien, le creerías lo que cuenta?
Escuchar música está siendo un buen antídoto, de momento. Porque si estoy demasiado tiempo aburrida, me da por plantearme mi vida y lo que no es. O peor, lo que no soy yo.
Total, todo sería más sencillo si tuviera un poco de helado a mano...
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